viernes, abril 07, 2006

Inocencia - ¿Cómo lo lograste?


Alegría - Simplemente... no tenía razones para no hacerlo.


"Silencio a la agotadoras voces de la mente, silencio a sus razones y sus miedos.


Miedo - Ahora, después de 14 horas de estar despierto, me siento cansado y pienso en ir a dormir para no enfrentar despierto otras catorce. Es lo lógico, no voy a aguantar despierto, va a ser terrible.


Inocencia - No siento sueño.


Miedo - Lo vas a sentir.


Alegría - No es verdad. No tenés porqué sentirlo, como tampoco lo sentiste cuando realmente querías estar despierto. Todo cansancio es voluntad de muerte, ¿no es así?


Miedo - Es natural estar cansado.


Inocencia - Creo que es verdad...


Alegría - Tal vez sea natural, pero, ¿sentís cansancio?


Miedo - Ese no es el punto: lo vas a sentir. No te arriesgues, después es peor, te vas a sentir aún peor con vos mismo.


Alegría - "Hay algo de lo que no se arrepiente nadie en la tierra - ese algo, es haber sido veliente"


Miedo - ¿Valentía? Es sólo elegir entre irse a dormir o quedarse despierto. Es natural tener sueño.


Alegría - Extraño concepto de natural. Natural es lo que sentís que sea natural, lo que la fiera en vos ansía, eso que en verdad sos vos. ¿Tu fiera iría a dormir?


Inocencia - Sin duda, no. No siento sueño. Las reflexiones me dan miedo y pesadez.


Miedo - Vas a sentirlo. No creas que la decisión de ahora te va a dar fuerzas para aguantar todo el tiempo, y te vas a terminar por acostar mucho más tarde y va a ser mucho peor.


Inocencia - No siento deseos de dormir.


Miedo - Eso es porque te levantaste tarde porque sus un desastre. Tenés que corregir el horario...


Alegría - ... y la mejor manera de hacerlo es, naturalmente, quedándote despierto. Si te vas a dormir ahora lo más probable es que no encuentres tampoco motivo para despertarte dentro de tan solo 5 horas, y en cuanto pudieras, te quedarías dormido, te despertarías a la noche y te maldecirías por todo lo que hiciste mal, estarías despierto a la noche de mañana, y no podrías aprovechar la computadora ni encontrar a Natasha en el chat - cosa que en verdad te desespera, porque es ella el principal motivo de mi existencia.


Inocencia - Es verdad eso. Aún en el conflicto vislumbro la luz que proviene de ese faro.


Alegría - ¿No han sido cientas las veces que permaneciste despierto, sin sufrir luego de sueño? ¿No ha sido tu sueño siempre la voluntad de huir, el miedo a fracasar? ¿No buscabas la muerte en el descanso? ¿No lograbas pasar horas en tu mundo cuando tu corazón tenía libertad?


Inocencia - Sí, eso es cierto. Así es.


Alegría - Recordá la frase de tu viejo sobre un montón de cosas que gente hizo que nadie creía posibles. Eran gente poco instruída, y que por eso se pusieron a hacerlo, sin saber que "no se podía" y lo hicieron. ¿Qué clase de voz te dice que no podés?


¿Qué es el tiempo? ¿Qué son los días, las noches? ¿No es violento a tu mente contarlo, darle estructuras, y destruir así la dicha de tu vida, destruir tu tiempo? Pensá en las horas gastadas en tareas programas, pensá cuanto menos significado y recuerdo tenés de las cosas que estaban planificadas antes de hacerlas. Pero tenés miedo de que no planificar te lleve demasiado lejos, y que en un instante de pasión te entregues a algo que luego no vas a poder soportar. Pero en verdad, ¿no es ese instante de pasión la prueba de la semilla de que podés? ¿No sentís dentro de vos la confianza absoluta en vos mismo que te hace entregarte?


Inocencia - Sí, claro que la siento.


Alegría - ¿Qué clase de voz puede negar eso? ¿Qué clase de convicción puede decirte que no vas a alcanzar aquello que te propusiste?


Miedo - La sensatez.


Inocencia - En verdad estoy confundido por el miedo.


Alegría - ¿Llamas sensatez a la pesadez y el dolor? ¿Es acaso el morir - sensato?


Miedo - La vida es vana. Mejor reirse e irse a dormir.


Alegría - Dí lo que quieras de la vida, aunque también en eso disiento. Pero hay una cosa que no puedes jamás violar:


Inocencia - El amor...



Yo dudaba, y dudaba. Pero entendí. Y lejos de ser un doloroso esfuerzo, como el miedo lo hacía parecer, siento una leve paz, y mucha ligereza. Puedo moverme, bailar sobre mi miedo. No hay "no" para lo que mi inocencia me dice. Mi inocencia es todo lo que soy.


Hay un sólo motivo por el que me puedo a llegar a ir a dormir en estas circunstancias: el miedo a irme a dormir. Me tengo suficiente respeto como para decir: "No soy tan idiota." Y aquí estoy, dispuesto a hacer lo imposible, sencillamente porque me olvidé que no se podía, y no tengo ningún motivo para fracasar - ¿Alguna vez lo tuve?

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