Dios mío...
Me puse a leer la parte en que Jesús le cuenta a sus apóstoles, con toda tranquilidad, que lo van a matar dentro de un par de días. Me dio escalofríos, aún tratando de pensar e imaginar que no va a morir (poniendome en el lugar de discípulo), porque ¿y si muere?
Descubrí que tengo un motivo para festejar, aunque me da escalofríos, ¡estoy vivo!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario