Me siento cansado...
Desde más o menos las dos de la mañana que estoy despierto, y casi desde las 6 que estoy trabajando. Desde esa hora también estoy escuchando metal, hasta que llega el punto de que nada me parece del todo real.
Dentro de media hora tengo que salir para ir al médico. Bueno, no es para tanto, pero estoy cansado. Ahora lo pienso más y más y ya no me duele tanto ir, no siento un terror en hacerlo: de todas maneras no es por el médico el terror sino porque me da la sensación de que salir de mi casa con este estado de cansancio es peligroso, o doloroso. Tengo miedo de sentir mucho dolor. Yo tanto dolor lo tolero solo si hay amor que lo sublime. El dolor es el mismo de estar vivo. Cada movimiento, cada gota de existencia, cuesta innumerables dolores, y cuanto más cansado estoy más clara noción tengo de ello. Por eso vuelvo una y otra vez a mi punto, para no perderme por las ramas, al punto de que estoy acá por un milagro de amor.
Pero también pasa que la extraño. Programando horas y horas la realidad se vuelve más fría, hasta que todo recuerdo que no tenga variables ni punteros ni clases ni extensión no parece digno de acudir a mi mente. La música se disuelve en un conjunto amasado de sonidos iguales, que ocupa el lugar del silencio, aún más frío. Todo se ensombrece, decae... Entonces no siento demasiado ahora, excepto una frialdad tristísima, que voy comprendiendo que no es más que la falta de amor, el olvido del amor en que me sumieron las horas de distracción. Todo esfumado, yo funciono como por inercia, sin comprender demasiado bien porqué funciono.
Y la extraño... aunque hoy no parezca, todo esto tiene sentido. No voy a ir a tirarme a la cama, no ahora.
Quiero un rito pagano en un profundo bosque, quiero hojas doradas y ensueños. Quiero cantar en torno al fuego y ver bailar a mi amada al ritmo que le doy. Quiero ver como las llamas iluminan su belleza y quiero ver el reflejo de mi cara iluminada en sus ojos. Quiero que al danzar vuelen hojas otoñales, nos rodean y se incendien al pasar sobre la fogata. Que se vuelvan un trazo de fuego en el aire mientras se consumen. Quiero besarla allí, vivir más allá de toda otra cosa unido a ella.
¿Hay acaso algo más importante?
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