martes, abril 04, 2006

Es muy impresionante ver las heridas en mis manos. Las marcas de las uñas de mi madre, el recuerdo de sus ojos llorosos y enloquecidos. La desesperación que me aqueja y no me domina, y no sé si es porque ya no me puede dominar o porque me he vuelto insensible. No levanto la mano para alejarla de mi, no grito: me sumo en un silencio que hace que su desesperación crezca y la domine. Enloquece, se saca, y yo no puedo creerlo. Me quedo observando, pasivamente, dejando que me hiera, sólo atinando a defenderme si su agresión amenaza con dañarme realmente. La miro sin comprender, sin comprender.


Soy injusto, pero no es eso lo que me importa. No es esa la poesía, no es eso lo que veo en sus ojos. No me hablen de injusticia. No me hablen de injusticia. Tuve recién la marca de sus uñas en mi carne, y el recuerdo de sus ojos y su voz diciendo las atrocidades más grande. No me hablen de injusticia.


Dolor. Miedo. No puedo creerlo. Disuelvanse, pronto.


En silencio observo, atiendo a lo que sucede. Yo pienso, sueño, y ella irrumpe y no le importa. Y yo hago silencio, y ella no lo comprende, ella cree que simplemente me hago el sordo. La escuché con toda claridad, y lo sabe. La escuché, pero responderle sería romper del todo con lo que amo, interrumpir el flujo de mi pasión. Ella ya lo rompió, pero ni siquiera quiere dejarme que lo continúe yo.


Dios mío. Quiero huir, y no puedo. No hay donde huir, no hay como huir. Quiero huir lejos y no volver más. Quiero que cese su existencia. Quiero tener otra madre en otro lado, quiero inventarme otra madre en mis sueños. Quiero recuperar la mamá que tenía: no, no quiero, solo aumentaría el dolor. No puedo recordarla, me destroza. Quiero huir, lejos. Amada, protegeme de ella, protegeme, amame mucho. Dejame olvidarme que existe, porque sólo refugiado en vos es que no me abro las venas, que no continúo el trabajo de sus uñas en mis muñecas. No puedo soportarlo, no quiero soportarlo más. Voy a acostarme y olvidar. No puedo, sé que no debo. Quiero amor.


Perdón... no sé que quiero ni que siento. Estoy escribiendo en vano. Quisiera sentir de verdad que me quiero matar, porque no puedo sentirme bien así. No puedo sentirme bien mientras sepa que está.


No quiero oir más sus gritos.


No hay nada que puedan hacer por mí. Soy un miserable, pero... pero no lo soy, ¿verdad? Por favor, mis lágrimas, recíbanlas. Por mí mismo no las doy, no sé porqué están. Mi amor, mi amor tan precioso, mi dulzura, donde está, porque está herida, porqué, porqué.


Protégeme, cuidame, estoy solo, abandonado, solo, solo en el desierto, a kilómetros, mares. Mi desierto está rodeado de un inmenso océano, y la tierra bella en el otro continente.


No siento nada. Vení, por favor. Ya, ya vení


Por favor, vení ya, por favor. Por favor, ya. O voy a ir yo. Sí, voy a ir yo. Voy a huir, voy a huir, no me importa, no me importa nada. No puedo, no puedo, no puedo más. No lo soporto nunca más. Dame amor, decime que sí, que sí, que me amás. Decime que me amás. Decime que a pesar de eso me amás. QUe no vas a clavar las uñas en mis muñecas. Que no vas a gritarme con ojos desorbitados. Que vas a ser dulce conmigo, que no tengo nada que temer. No puedo más, no puedo más. Estoy destrozado. No puedo más. No puedo más mi vida. No merecía esto, no pequé tanto, no hice al mundo tanto mal. Yo no lo hice, decime que no. Por favor...


Mis restos amada, mis restos, espero que sean bellos para tí, que pueda resucitar. Voy a huir, no sé como, voy a huir. Es una locura, lo sé. No, no existe la locura.

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