Me acabo de dar cuenta de algo que hice poco, cuando en realidad es esencial, y esto sí que va a ser tiempo aprovechado.
Voy a hablar de mi madre.
No, cometí el error al forzarme a empezar, porque no sé por donde empezar. Catársis es libertad, así que si yo... si yo quiero empezar por decir que odio que me crea católico porque no tengo más remedio que taparme para que me siga entendiendo un poco, puedo. No me deja, no me deja casi nada en su mente, porque no lo soporta, porque no soporta de ella misma y, ay, ya me estoy ahogando. Me ahoga el rencor. Dios, no puedo.
No, ahora sí, esto es una pérdida de tiempo.
Me duele demasiado... no puedo contar lo, lo.. lo. lo... Dios mío! Otra vez me pasa, no lo soporto, hay que ver como se me retuerce el es.. tómago, la mente, todo, todo.. Dios mío... lo.. porque... Dios, es un esfuerzo tan grande, tan grande. porque... podría decirlo superficil,iente, pero no sería lo mismo, es deicr, es decir, tengo que decirlo de verdad. Decir... superficialmente... es como mentir... aunque uno diga la verdad. yo la quería.
yo la quería. yo... la quería, si... much.. ay dios... yo la quería much, - ¡Dejá de balbucear! - Yo la quería muchísimo.
Sí, yo la quería muchísimo. La quería muchísimo... yo, mi mamá... yo la quería muchísimo... Mamá... ¡Mamá, volvé! Todavía te quiero. No te odio, no es verdad, no te odio. Odio eso que sos ahora, odio lo que llegó, odio eso que viene y me habla de las peleas de la facultad y que si le digo algo que amo y quiero, se molesta, se pone mal, no escucha, me agrede. Odio eso que ya no tiene ningún interés en mostrarme la belleza del mundo, sino que si me llama es para que le arregle algo. Eso que se considera fuera de mis asuntos, que me dice que yo hago poesía como si eso fuera algo ajeno a ella, y que no las leyó jamás, jamás... y que yo tampoco se las dí a leer por odio. Pero nunca me las pidió... yo... dios mío, la quería muchísimo... ¿Dónde está tu estremecimiento al escuchar Carmina Burana, tu pasión por la Novena de Beethoven, tus visiones del infinito en las matemáticas y en los atardeceres, tus caminos por entre las rocas más allá de lo que cualquier otro se metía? ¿Dónde está oculto tras esos discos que dicen "música para quemar calorías" y en que un (perdonen el racismo y la agresión, considero que se me puede perdonar, por favor) negro norteamericano afecta una voz de seductor al compás de sus instrumentos vacíos, que nada tienen que ver con nuestros horizontes y nuestro amor? ¿Dónde está detrás de esa ultramoderna ropa de gimnasio, detrás de decir que la gente es de tal o tal otra "onda"?
Madre... los horizontes, los horizontes que recorro en mis sueños que son ahora horizontes solitarios, sin tu mano en absoluto. ¿Dónde están las tormentas que paraban a mirar sin temor a los rayos mientras yo me retorcía de miedo en el asiento de atrás del auto? ¿Dónde están las estrellas que te tirabas a mirar toda la noche en la playa más desierta? ¿Dónde están los dibujos a pluma, dónde están las cartas geográficas, los mares lejanos de nombres extraños, los cantos en torno a la fogata, las historias de piratas de la Malasia? ¿Dónde están mamá? Siguen vivos dentro de mí, ¿no lo sabías? Todo eso que hago, todos esos amigos que tengo, toda esa larga y profunda búsqueda en que consiste mi vida, en obra vida y filosofía, en música poesía y pintura, en fé esperanza y amor... ¿no lo reconocés? ¿No reconocés nada de lo que soy? ¿No ves detrás de ello?
Hijo, ¿dónde está tu madre? ¿Es que acaso la has descuidado y se ha ido? ¿Es que acaso te has olvidado de quién eras? ¿Es que acaso no recuerdas que una helada alcanza para arrebatar la vida, y que si no mantienes tu lanza y tu arco preparados, los lobos pueden acabar con todo lo que amas? ¿Has bajado acaso la vigilancia? ¿O los dioses se la han llevado lejos de ti?
Oh, llamado de mi tierra y mi vida, mi raza y mi amor. No conozco el mundo que yace detrás de esas colinas, y es para mi el mundo un plato cubierto de una bóveda que una barca resplandeciente cruza todos los días. No conozco más allá, ¿qué es todo esto? ¿Qué es este extraño material? ¿Qué son estas banderas, que es este olor, que es ese sonido, que es ese dibujo, que es esa forma de mirar, que es ese lenguaje? No son míos, no: en verdad me han llevado lejos de casa. Mi casa. Mi hogar. Mi voz grita en el destierro. No reconozco las plantas a mi alrededor, no reconozco las voces ni las costumbres. Este pueblo extraño es para mi tan ajeno como si fuera de otra galaxia. ¿Por qué no me han dado una lanza, porque no me dejan luchar contra el enemigo brazo a brazo con mi primo y mi hermano? ¿Por qué, luego de unas horas de sentirme próximo a un hermano, no puedo invitarlo a luchar a mi lado, a conocer a los que son mi misma sangre? ¿Por qué no nos reunimos bajo el solsticio de verano, el día que es para nosotros casi eterno, y miramos a nuestras amadas bailar, y los jóvenes buscan sus doncellas entre la multitud? ¿Por qué no puedo tomar del suelo lo que es mío, y que sean mi sudor, sangre y lágrimas el agua más pura de mi huerta? ¿Por qué no puedo ver a mi amada llevar en su seno el fruto de nuestro amor y saber que nos amamos y nuestras preocupaciones en el mundo son solo la vida de que ella y yo somos promesa? ¿POr qué no puedo salir sin velos al viento frío, y sentir que mi cabello se agita y mi piel se vuelve viva en la lucha por mantener su calor, y luego encender un dulce fuego donde recuperar el calor, y desnudar a mi amada y compartirlo entre sus brazos?
Madre, ¿qué has hecho de mi? Soy solo un hombre más, y toda mi verdad son mis padres, mi amada y mis hijos, y próximos, mis hermanos, primos y amigos. ¿Qué es esta realidad a la que me han arrojado? Soy una sombra de hombre, luchando contra aquellos que amo por naturaleza, que deberían ser compañeros en las filas y a quienes debería curar las heridas, y siendo falsamente sostenido por quienes no me comprenden. Y en verdad sé que los amo, y no puedo esperar para empuñar la espada y sacar la maleza que asola nuestra tan amada tierra. Tierra que tanto amamos, ¿y ahora arrasada? Te amo, tierra mía, tierra sobre la que habitaron mis padres y mis abuelos, y todos mis familiares, todos mis lejanos ancestros... ¿Cómo no habría de amar a mi madre? Pero, ¿dónde está mi madre?
Sí, con razón es grande mi dolor. Mirá, mamá, como hablando con un buen amigo que es en verdad de otro pueblo me dijo que quería música folklórica, porque le gustaba muchísimo, y lo entendí: esa música que el tanto quiere, que le encanta, es la música que vive en su pueblo, ¿cómo no habría de amarla? Y yo, del pueblo que está disperso y destruído por el mundo, el pueblo que imperando sobre otras naciones acabó con sus raíces, ¿por qué llamo yo folklore a la música de otro pueblo? ¿Acaso él está obligado a llamar folklore a los cantos de los druidas, a los coros de los templos cristianos? No. Pero yo también tengo mi folklore, y ahora que lo tengo y lo escucho con amor, y siento mi vida en él, entiendo por qué él ama el suyo. No son solo las armonías, no son solo las matemáticas de como resuena: es la verdad que subyace detrás de él, las cosas que su pueblo vivió y sintió, y sufrío y amó, lo que fué en la tierra que pisa. Y él lo sabe. Y yo, yo, yo que amo apasionadamente, y que pensé ser el que más amaba llo que era, entendí que no, que otros también aman lo que son, pero yo no soy esos, yo soy distinto, y madre, no es soberbia pensarlo. Madre, no soy nazi, no soy soberbio, no soy vil: amo a mi pueblo y lo que me hizo ser. Sólo quisiera ser como ese amor tan profundo me indica, porque tengo fé en lo que el amor me dice. ¿No es acaso vida lo que fluye en torrentes de esa simiente?
Pero... ¡Ay desolación! No soy yo quién lo ha traicionado. Aquí estoy, de pie, sintiendo el embate de un viento que no proviene de mis mares, y veo a los que habiendo estado de rodillas como yo se levantan, o me ayudaron a ponerme de pié. Y entonces miro a mi madre, y mi padre, y a mis antepasados, y espero ser para ellos un reflejo y un orgullo, y espero su amor... y entonces al mirar, veo que me dan vuelta la espalda. ¡Oh, Dios mío, dios de mis padres! ¿Yo le he dado vuelta la espalda a ustedes? ¿Por qué me abandonan, porqué me quitan su amor? Madre, no importa lo que esa caja, el televisor, diga: no han pasado las verdades de los hombres. No importa eso, ni temo que mi forma de verme o expresarme sea "tildada" de algo. ¿Por qué le das vos esos tildes y te burlás de ella? Sin embargo, sos vos quien me mostró esos horizontes, esas playas y esos cielos. Madre, madre, sí, mi vida es eso. Amo a mi aldea, protejo mi clan, protejo a mi padre y a mi madre, y voy a ser para mi amada en cuerpo y alma, y por ella voy a dar todo lo que soy, y al recibir de ella nuestros hijos, voy a ser feliz y voy a sentir que mi verdad ha sido colmada. Madre, sigo vivo. Madre, no puedo ocultarlo, es la verdad. No me importan los estudios, no me importan los proyectos, no me importan divertirme, no me importa el prestigio social, no me importa pasarla bien, no me importa tener un horario, no me importa, nada me importa de todo eso. Sólo me importa de la ciencia y de la técnica lo que haga más filosa la punta de mi lanza: y no amo la lanza por ser filosa ni la flecha por atravesar la armadura, sino porque amo lo que ellas protegen.
Me estoy disolviendo, y frenando. Me cuesta seguir. Mamá... yo te recuerdo. Yo te recuerdo como eras, y quiero decírtelo, aunque no lo hago, porque te pondrías mal, te dolerías. Mamá... dios mío. Si alguien ha amado a su madre y a su padre y a su hermano, y recibió tanto de ella, es capáz de entender, solo entonces, mi dolor. Porque si yo no soy un mediocre normal, es por lo mucho que fui amado, por el amor infinito con que me mostraron el mundo hasta que yo llegué a tener de él la esperanza de mis sueños. Pero el mundo la fue matando, ahogando, matando sin fin...Y ya no siento de vos el amor que sentía en ese entonces. Ya no me mostrás el mundo, y mi mundo se apaga, disminuye, se va extinguiendo, se va opacando. Corro hacia mi amada, y resulta ser que me persigue la sombra de mi dolor y no me deja amarla en paz, no me deja ser feliz con ella.
Todo esto no alcanzó, ¿Cómo hacerlo? Quisiera escribirlo en poesía. Porque es poesía el amor que siento dentro mío, es poesía el recuerdo extinto...
El recuerdo del amor extinto... ¿Saben qué? Es el eco de un recuerdo. Los recuerdos son cosas presentes, pero esto es pasado, no lo recuerdo con claridad. ¡Ah... es que si lo recordara, escribiría libros con cada historia!
Ah. Me acaba de pasar algo extraño: mientras lo decía, vi con claridad que lo que vivo de mi amor sea con mis amigos y hermanos (dejenme usar amor en su sentido verdadero) y mucho más aún con mi amada, traza en mi también recuerdos como eran aquellos. Traza recuerdos presentes. Traza nueva fuente de vida en mi. Con razón... ahora entiendo en verdad. Bueno, siendo así... tengo esperanza. Aún cuando no recuperara a mi madre, mis recuerdos van a ir volviendo, pero además, tengo nuevos recuerdos de amor, que abren las puertas de los anteriores. Sí, al enseñar el oficio de mi padre y las artes de mi madre, recuerdo con viveza el amor con que yo recibía esas mismas enseñanzas.
Aunque les parezca mentira, esto que escribí, tan abundante (y así es como siento el llamado a escribir, porque yo escribo para decir mi verdad, y mi verdad... es larga) es sólo un pequeño espejo de lo que hay en verdad, pero los recuerdos esos están sepultados tras el dolor. Mamá... por favor.... por favor... ¡¡¡por favor!!!
Volvé...
1 comentario:
Fiuuuuuuuu.
Muchacho.
Mi madre también está complicada y aturdida, así que te voy a comentar mi escape.
Si la ves mal, ayudala. Si no quiere tu salvavidas, por mucho que duela... amigo, tiene que aprender a nadar sola. Es terrible, pero es un acto de amor importante.
No es fácil. Es lo mejor.
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